Alcaldías y género

Todo indica que las mujeres no avanzaremos significativamente en la elección de alcaldes del 7 de febrero. Según la Unión Nacional de Gobiernos Locales, menos del 20% de las candidaturas al puesto principal de los 81 ayuntamientos son de mujeres, y de ese porcentaje, ¿cuántas resultarán electas?

Desde la creación de la figura de alcalde por elección popular, han ganado, mayoritariamente, hombres. En las votaciones del 2002 y del 2006, solo siete mujeres fueron designadas. En el 2010 avanzamos, pero tímidamente, a 10 mujeres en ese cargo.

Si bien con la reforma al Código Electoral (2009) se incorporó el principio de paridad, llevarlo a la práctica ha sido retador, como lo demostraron las elecciones legislativas del 2014, y los puestos de elección unipersonal, como las alcaldías.

En la elección parlamentaria del 2014, al no contar con el principio de paridad horizontal, que sí tendremos en el 2018, gracias a una resolución de la Sala Constitucional –cuya redacción del voto esperamos–, retrocedimos de una representación de mujeres del 38% (2006 y 2010) a un 33% (2014).

Pese al principio de paridad, lo cierto es que la aplicación de la regla de la alternancia establecida por el Tribunal Supremo de Elecciones en la resolución 3671-E8-2010, unida a la conformación de las nóminas a lo interno de los partidos políticos y a los resultados electorales finales, ha significado el predominio masculino (88%) en los puestos de alcaldes.

Así las cosas, y como lo señaló el XVII Estado de la Nación , las mujeres seguimos ocupando puestos subordinados de representación en la política local, con una presencia histórica del 88% en el puesto de primera vicealcaldía.

Vale recordar que el puesto de primer vicealcalde devenga un 80% por ciento de la remuneración del cargo de alcalde y sus funciones administrativas y operativas, según el artículo 14 del Código Municipal, son asignadas a discreción por el alcalde. ¿Poder real? ¿Avance?

Para un cambio significativo a partir del 2020, debemos gestar nuevas reformas de interpretación, legislativas y jurisdiccionales (¿nueva interpretación a la alternancia o paridad horizontal?), dotar de mayor capacitación y recursos a las candidaturas de mujeres y reformar los mecanismos de elección de las papeletas a lo interno de los partidos, entre otros.

Debemos de romper con esta vergonzosa subrepresentación de las mujeres en los gobiernos locales. Iniciemos la tarea a partir del 8 de febrero.

Nuria Marín Raventós es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en Artes Liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.


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