Rep. Dominicana: Basura arropa el Cabral y Báez y otros centros de salud aledaños

Santiago. El problema de la basura en esta ciudad de República Dominicana es cada vez más grande y sobre pasa los límites, presentándose incluso en zonas donde la acumulación de desperdicios son de alta peligrosidad para la población, como es el caso de los alrededores del hospital José María Cabral y Báez, donde por causa de la ineficiencia en la recogida, existen vertederos improvisados que afectan la salud de los pacientes y de los transeúntes.

En la manzana constituida por las calles Pedro Francisco Bonó, Sabana Larga, Sánchez y la avenida 27 de Febrero existe una gran cantidad de basura tanto dispersa como amontonada. En esa zona es de vital importancia la recogida de desperdicios, puesto que, además del hospital Cabral y Báez, se ubican allí el Institutico Oncológico Regional Cibao, el Instituto Dermatológico y Cirugía de Piel Doctor Huberto Bogaert Díaz y el Seguro Medico para Maestros (Semma).

La Sociedad Ecológica del Cibao (Soeci) considera que el problema de la basura en esta ciudad, se debe al mal manejo de las autoridades del ayuntamiento local y, específicamente, a una gestión como la del alcalde Gilberto Serrulle que, en opinión de la entidad ecologista, luce sin rumbo. 

“La deficiencia en la gestión de los desechos sólidos está provocando enfermedades entre los ciudadanos, producto de la contaminación. De acuerdo a estadísticas del Ministerio de Salud Pública, el 75% de las personas que visitan los centros de salud, lo hacen por problemas relacionados a la contaminación del agua, que es producida por el cúmulo de basura en las calles, avenidas y residenciales”, explica la Soeci.

La entidad estima que esta ciudad produce a diario 1,700 toneladas de desperdicios sólidos, pero que por la incapacidad del ayuntamiento y las empresas recolectoras, más del 30% no es recogido.

Otra de las zonas que está saturada de basura es la parte norte de esta ciudad, principalmente el populoso sector de Cienfuegos, donde la gente ya no encuentra por donde transitar, debido al cúmulo de cientos y cientos de fundas plásticas amontonadas en las aceras y las isletas de las avenidas, así como también en aéreas residenciales.

Roselín de los Santos, residente en el barrio La Bendición, de Cienfuegos, dijo a reporteros de este diario que vivir allí se ha convertido en un infierno, ya que los camiones recolectores pasan “de cada año un día”.

“Al parecer a los camiones recolectores se les ha olvidado el camino para venir a este sector. Esto esta que da pena. Nosotros necesitamos que el ayuntamiento ponga atención a esta situación y que si no lo hace por nosotros, que lo haga por Dios. Porque en verdad necesitamos respirar aire limpio”, dijo De los Santos.


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